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ENANOS FINANCIEROS
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ENANOS FINANCIEROS

James Bell, personaje de Enanos Financieros, con sombrero hongo y los brazos abiertos en su taller steampunk

Tu hijo de quince años ya ha visto en el móvil a alguien que promete duplicar el dinero en un mes. Y cuando te pregunte qué es invertir, tienes dos opciones: decirle «ya lo entenderás de mayor» o enseñárselo bien, desde hoy, con una cantidad que no duela.

Invertir nos suena a cosa de gente con corbata, y por eso casi nadie se lo enseña a sus hijos. Pero hay una forma de hacerlo con precisión y sin jugarse nada que no se pueda perder: el Sistema de la Semilla, de tres pasos.

Paso uno: la cantidad. Elegid juntos una cifra pequeña, de dinero real, que podáis perder sin que nadie llore en la cena. Veinte euros, por ejemplo. Si perderlos dolería, es demasiado.

Paso dos: la cesta. No se compra la empresa que le suena del móvil. Se compra una cesta de muchas empresas a la vez, lo que se llama un fondo indexado. Es como una cesta de fruta: si una pieza se pudre, no pierdes toda la cesta. Como un menor no puede contratarlo solo, lo abre un adulto, y vosotros lo apuntáis en un papel como la semilla de tu hijo.

Paso tres: la espera. Mirad una vez al mes, el mismo día, nunca cada día. Una semilla no se desentierra cada mañana para ver si ha crecido.

Y dile esta frase, tal cual: «Esta semilla es tuya. Va a subir y a bajar. Tu trabajo no es adivinar, es aguantar.»

La primera semana, tu hijo querrá mirarla cada día. Habrá meses en que baje, y esa es la mejor lección del sistema: aprender a aguantar sin hacer nada precipitado.

Y quiero ser claro: nadie sabe cuánto valdrá esto dentro de diez años. Quien te dé una cifra exacta como si fuera segura te está vendiendo algo. Esto es educación sobre el uso del dinero, no una recomendación de inversión.

Para que veas lo que hace el tiempo, prueba esto en la calculadora de interés compuesto de nuestra web: tres mil euros plantados el día que nace un niño, ni un euro más, a un ocho por ciento anual durante sesenta y cinco años. Salen 534.513 euros. Pero es una simulación, no una promesa: nadie garantiza ese ocho por ciento, y con la inflación ese dinero comprará menos que hoy. El secreto no es la cifra: es el tiempo. Cuanto antes plantas la semilla, más trabajo hace el tiempo por ti.

Te regalamos la guía «Organiza tu dinero desde cero». Empieza hoy, en una tarde, y que tus hijos lo aprendan contigo. Pídela gratis en www.enanosfinancieros.com.

Si prefieres verlo en vídeo, aquí tienes el episodio completo con James Bell:

Y si quieres que lo entienda con una historia antes que con números, escucha en familia el audiolibro «Las Fábulas Fabulosas de Daniels Vol. 1»: diez fábulas cortas sobre ahorrar, esperar y cuidar lo que se gana.

¿Qué es el Sistema de la Semilla?

Es una forma de enseñar a invertir a un hijo en tres pasos: la cantidad (una cifra pequeña que se pueda perder sin drama), la cesta (un fondo indexado que reparte el dinero entre muchas empresas) y la espera (mirar una vez al mes, el mismo día).

¿Cuánto dinero hay que invertir al principio?

Una cifra pequeña, de dinero real, que podáis perder sin que nadie llore en la cena. Veinte euros, por ejemplo. Si perderlos dolería, es demasiado.

¿Puede un menor abrir un fondo indexado?

No, un menor no puede contratarlo solo. Lo abre un adulto, y entre los dos lo apuntáis en un papel como la semilla de tu hijo.

¿Cada cuánto hay que mirar la inversión?

Una vez al mes, el mismo día, nunca cada día. Una semilla no se desentierra cada mañana para ver si ha crecido.